jueves, 7 de febrero de 2013

GREEN TALENT. UNA HERRAMIENTA PARA RELACIONARNOS MEJOR CON EL PLANETA


Ángela María Salazar Mancipe.
angela.salazar@greencitizen.net

Para las empresas, sin diferenciar el tamaño, uno de los mayores capitales es el talento humano. El conocimiento, la experiencia, las habilidades desarrolladas de nuestro personal, hacen de nuestra compañía una organización sólida.
Con el desarrollo de la normatividad ambiental y la exigencia de nuestros clientes sobre el cumplimiento de estándares de calidad, ese talento humano se hace más particular, y acondiciona los requisitos para su desempeño dentro de la empresa, insertando profesionales con títulos en áreas ambientales. Es así como en el caso de las grandes empresas los departamentos ambientales o de gestión humana incluyen especialistas con responsabilidades cada vez más específicas.
Sin importar el tamaño, abordar los temas ambientales dentro de las empresas implica cambiar los patrones de conducta en todos los niveles. Por fortuna este cambio, que en la mayoría de los casos se encuentra bajo la responsabilidad del Departamento de Recursos Humanos, puede lograrse si aceptamos que lo más importante es conformar, en primer lugar, una nueva fuerza laboral. Todo el equipo humano deberá entender que se está apostando por un modelo que sea “Transformador, Eficiente y Sostenible”. Pero, ¿cómo lograrlo?
En primer lugar, debemos iniciar el proceso de formación de talentos nuevos, talentos verdes. Donde los requisitos de selección se ajusten para que los conocimientos y habilidades ambientales sean valorados, apoyando a los nuevos jóvenes en el proceso de lograr posiciones en las que sus iniciativas sean parte la transformación.
Con relación al equipo humano que labora, es necesario pasar de lo administrativo a la educación o formación permanente, utilizando las nuevas tecnologías, los sistemas de información internos, y la aplicación de herramientas educativas atractivas y que inciten no solo a aprender, sino a asumir compromisos. Un ejemplo en el caso del personal de planta, es que podemos utilizar los medios de comunicación interna que permitan saber, a través de calculadoras de ahorro (energía, agua, emisiones de CO2), cómo se encuentra con relación a la situación ambiental ideal, como individuo y como elemento importante para el logro de las metas de la empresa.
La formación no solo debe estar enfocada a realizar lo que tradicionalmente se conoce como contenido ambiental, es decir, indicar cómo se recicla, cómo manejar los residuos sólidos o la energía. Debe comprender también todo el proceso de formación en la preparación frente a desastres, es decir, debemos enseñarle a nuestro personal “cómo protegerse a sí mismo, para luego proteger y cuidar a los demás”. Debemos aprender a proteger nuestra información, hacer simulaciones, prepararnos constantemente, para que en el momento que surja la crisis perdamos lo mínimo posible, pero ganemos la oportunidad de poder aprovechar ese momento para incrementar las ventas. Lo más importante es mantenerse a flote.
Debemos despertar en nuestras empresas la curiosidad, la novedad, los incentivos, las habilidades verdes, para hacer del talento verde nuestro mayor potencial. Así podremos crecer y fortalecernos con la seguridad que da el contar con la variable ambiental en todas nuestras decisiones.
Lograrlo solo requiere apoyo y un empujón.

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